Yo tengo 28 años y la vida me enseñó y me sigue enseñando que a veces es mejor mantener silencio y haciendo silencio te ahorrás de muchos problemas.
Tuve una infancia complicada, no culpo a mi madre por ello, sino a mi padre que hasta el día de hoy no quiere saber nada de mí. A veces me pregunto si mi padre sabe el tipo de hombre que me convertí y los proyectos que hice en mi corta edad.
Mi padre es un hombre que nunca le importó nada. Una vez me dijo que mi mamá era ya sabés qué y yo le contesté “quién te mandó a acostarte con ella entonces” y en ese momento hubo un silencio al que me di cuenta que es verdad, muchas veces debemos pensar bien qué clase de determinaciones debemos tomar.
Por muchos años le tuve bronca a mi madre por cosas sin sentido, pues, ella me sacó adelante a pesar de todas las barreras del mundo.
Yo estoy feliz y valoro mucho a mi mamá porque ella es lo más valioso para mi.

