21 de octubre, 2022

Delata miradas

La facultad que me dabas para hablarte es muy benévola, casi tediosa  cuando tu aroma penetraba mis entrañas.

Oblicuo el sabor de tus burbujeantes incisos disertantes  que me miraban muy a prisa. Me comunicabas de manera sensata, yo fui villano de tu locura. No buscabas por bostezos, manera tolerante a una flor. Gusto a polen que dejan las abejas en las flores. Te miraba y rápidamente ocultaba orgulloso la arrogancia desesperada de alterarte y calificar tu portadora de bellezas. Ni una sola mariposa se acostó para luego despertar y caer en tus llantos oportunos.

Sutilmente busqué cosechar caminos para hacer malabares con tu cabellera, cabellera que asechabas y ocultabas cuando lo inefable te entorpece logrando hacerte superar y vencer la oscuridad.

Sin límites de lealtad para una flor que sería invadida por seres arrogantes creyéndose que podrían enjaularte y buscarte en la eternidad.

No te debiste preocupar, porque allí estaba mis torpes manos para sustentar tus pasos y guiarte hacia el infinito, infinito que buscabas alcanzar hace tiempo sin que las circunstancias te hicieran sufrir sin tener a alguien que te nivelara hasta los confines del universo. Los latidos de mi corazón hicieron que pensarás que no hay importancia que pueda darte y aquí estuve soñoliento de hacerte notar mi interés sobre tu piel.

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